DONDE EL CUERPO GUARDA EL DUELO
La exhibición Donde el cuerpo guarda el duelo, de la artista puertorriqueña Odalis Gómez Báez, presenta un cuerpo de obra que dialoga con la fragilidad humana desde una perspectiva emocional, simbólica y terapéutica. A través de dibujos en lápiz y acuarela, ensamblajes textiles y esculturas híbridas que integran flora y órganos, Gómez construye un lenguaje visual donde el duelo no se ilustra, se habita.
Desde su formación en Consejería Profesional en Salud Mental, y guiada por los principios de la teoría humanista de Carl Rogers (1951), la artista propone que el arte puede convertirse en un entorno de autenticidad emocional y crecimiento interior. Las piezas se alinean con la noción de congruencia rogeriana: aquello que se siente y aquello que se expresa encuentran un cauce común. No hay máscaras ni artificio en estos cuerpos sin rostro; hay verdad emocional, vulnerabilidad y un profundo deseo de contención.
Una figura con alas de polilla, cubierta por una chaqueta a medio quitar, evoca la metáfora central de esta exhibición: la polilla como símbolo del duelo. A diferencia de la mariposa, celebrada por su color y transformación visible, la polilla habita la noche, lo opaco, lo silencioso. Sus alas no llaman la atención; sus movimientos son suaves, casi invisibles. Como el duelo, la polilla transforma sin anunciarse, vuela hacia la luz sin certeza, camina por la sombra. Las obras de Gómez invocan este imaginario nocturno: un tránsito introspectivo, silencioso, pero vital.
En otras piezas, los cuerpos se recogen en sí mismos, abrazados o cubiertos por telas que parecen ser extensión de su piel emocional. Las flores con ojos insertas en textiles evocan una sensibilidad vigilante, un duelo que observa desde el recuerdo y la vida. Las texturas tejidas circulares, envolventes, funcionan como capas de memoria: aquello que permanece aún cuando todo lo demás cambia.
Esta exposición no busca cerrar heridas, sino abrir espacios para su contemplación. Donde el cuerpo guarda el duelo se convierte así en una invitación a sostener lo que duele con ternura. A ver en el arte no solo una estética, sino un refugio emocional. Como la polilla, la obra de Gómez camina con delicadeza por lo oscuro, sin miedo a lo íntimo, buscando luz incluso en la pérdida.

Buscándole el sentido
2025
Dibujo a lápiz, acuarela, metal y textil
22” x 30”

En las noches es cuando todo pesa
2025
Dibujo a lápiz, acuarela, metal y textil
22” x 30”

Duele entender
2025
Dibujo a lápiz, acuarela, metal y textil
24” x 18”

Buscando los “¿Por qué?”
2025
Dibujo a lápiz, acuarela, metal y textil
18” x 24

Se arrastran memorias
2025
Dibujo a lápiz, acuarela, metal y textil
18” x 24

Llega un poco de aire
2025
Dibujo a lápiz, acuarela, metal, madera y textil
24” x 18”

Siento mi alrededor
2025
Dibujo a lápiz y textil
18” x 12”

Estoy aquí, aunque no me escuches
2025
Dibujo a lápiz, textil y madera.
12” x 18”

Escucho mi alrededor
2025
Dibujo a lápiz y textil
12” x 18”

Estoy aquí, aunque no me veas
2025
Dibujo a lápiz, textil y madera.
18” x 12”

Sacando el dolor
2025
Dibujo a lápiz, acuarela y textil.
22” x 30”

La quietud
2025
Dibujo a lápiz, acuarela y textil.
30” x 22”

Pecho apretado
2025
Escultura en cerámica, textil, metal y madera.
18” x 12”